Que ver en Lisboa

Dominando Lisboa desde el Castelo de San Jorge

Casi desde cualquier punto es posible divisar, fabuloso e imponente, el Castillo de San Jorge dominando Lisboa desde lo alto de la colina más alta de la ciudad.

  Aquí te dejamos nuestra galería de imágenes del Castillo de San Jorge en Lisboa. Hacer click en la imagen para abrirla.

Un poco de la historia del Castillo de San Jorge

El Castelo de San Jorge es una de las visitas obligadas de Lisboa. El Castillo, construido por los visigodos en el siglo V se conocía como el Castello dos Mouros durante el periodo musulmán y fue su último bastión antes de ser expulsados por las tropas de Alfonso I de Portugal. Fue una dura batalla que se prolongó durante tres meses y fueron cruzados normandos y británicos en su camino a Tierra Santa quienes echaron una mano al rey y terminaron de decantar la batalla del lado cristiano. Corría el año 1147.

A aquellos cruzados debe el Castillo su nombre, pues muchos de ellos eran fervientes devotos del mártir San Jorge.

A partir de mediados del siglo XIII en Castillo de San Jorge se convirtió en Palacio Real y fue el escenario de momentos tan insignes como la recepción que se le ofreció a Vasco de Gama tras descubrir la ruta marítima hasta las Indias. En el siglo XVII, tras ser trasladada la residencia real a la ribera, comenzó la decadencia del castillo que culminó con la devastación sufrida en el terremoto de 1755.

Que ver en Lisboa

Hay que esperar hasta principios del siglo XX para que las autoridades portuguesas se dieran cuenta de que, en lo alto de la colina de San Jorge, tenían un tesoro al que estaban dejando morir. Durante las décadas de 1940 y 1990 se llevaron a cabo importantes trabajos de restauración que hicieron de este monumento el lugar que podemos disfrutar hoy en día.

Como es el Castillo de San Jorge

Con una superficie que supera los 6.000 m², la visita al Castillo de San Jorge es un verdadero placer que puede ocupar toda una mañana al viajero. La forma más típica de acceder al castillo es el Arco de San Jorge que se abre al recinto que consta de 11 torres, patio de armas o calabozos, entre otras muchas delicias.

Como el viajero tiene permitido moverse libremente por el recinto se tiene la oportunidad de disfrutar de todo al ritmo que uno elija. Uno de los puntos que no se pueden pasar por alto es la Torre de Ulises. Aunque es cierto que el Castillo de San Jorge regala unas vistas increíbles desde muchos de sus rincones, esta torre tiene la ventaja de albergar el periscopio de Da Vinci que permite una panorámica de 360 grados.

También merece la pena llegar hasta la Puerta de Moniz, donde revivir la leyenda del héroe Martim Moniz. Cuentan que este ilustre caballero fue el artífice de la victoria sobre los musulmanes gracias a que sacrificó su vida al colocar su cuerpo para impedir que los musulmanes cerraran la puerta, dejando así el camino libre a sus compañeros.

Otro de los alicientes de este lugar es Olisoponia, un espectáculo multimedia que se hace sobre las ruinas del palacio que cuenta la historia de nuestro país vecino. Sin olvidarnos de los jardines, un lugar perfecto para pasear y relajarse entre patos y pavos reales.

Una vez terminada la visita, si acompañan las fuerzas, no hay mejor forma de despedirse del Castillo de San Jorge que perderse por las callejuelas que pueblan la colina. El barrio de Santa Cruz do Castello es un entramado de pequeñas calles, que casi parece un laberinto pensado para despistar al visitante, poblado de bucólicas casas decoradas con cientos de flores.

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