El Palacio de Queluz, un Versalles a las puertas de Lisboa

Conocido como el Versalles Portugués, el Palacio de Queluz es la obra cumbre del barroco del país y una de las mejores excursiones para hacer desde Lisboa. La idea es dejarse llevar, aunque sea solo por un día, por la elegancia y la fastuosidad de los tiempos de los Reyes y los cortesanos, los Condes, los Duques y las intrigas palaciegas.

Aquí te dejamos nuestra galería de imágenes del Palacio de Queluz:

En 1747 Pedro III, siendo aún infante, ordenó la construcción del Palacio de Queluz sin saber que pocos años más tarde, en 1755 un gran terremoto asolaría Lisboa y convertiría este palacio en la residencia oficial de los Braganza y el corazón del Reino de Portugal durante un tiempo. En 1807, con la llegada de los franceses, la familia real se trasladó a Brasil y el palacio comenzó su decadencia. A principios del siglo pasado fue cedido al Estado y se dedicaron muchos años a la restauración para devolverle todo su esplendor.

El Palacio de Queluz se erigió sobre la antigua Casa de Campo del Marqués del Castelo Domingo, donde se fueron realizando obras durante años para transformar el edificio en el nuevo palacio. Las obras fueron un gran éxito, hasta el punto de convertirlo en el precioso edificio barroco que podemos ver hoy.

Como es el Palacio de Queluz

Al llegar lo primero que impacta al visitante es su fachada principal, tan sobria que parece querer esconder la verdadera grandeza de esta construcción. La primera curiosidad de este palacio es que la fachada más hermosa se orientó a la parte trasera, mirando a los jardines. Esta fachada tiene dos alas asimétricas pintadas en colores pastel, decoradas con sucesivas balconadas y la vista desde los jardines es una instantánea indispensable.

La visita al interior del palacio es un recorrido por grandiosas salas donde resulta sencillo imaginar fiestas y bailes palaciegos. Alguna de las más impactantes son la Sala de los Azulejos, que representa escenas del pasado colonial del reino, o la Cámara del Rey, donde la representación corresponde a fragmentos del Quijote. Por supuesto hay que llegar hasta el Salón del Trono, que exquisitamente decorado y cubierto con espejos recuerda a la famosa sala de los espejos de Versalles.

Si el interior impacta, los jardines se convierten en un paseo por las nubes. El Jardín de Malta y el Jardín Pensil forman los jardines superiores. Ambos son de planta rectangular, delineados con setos de boj y plagados de fuentes, esculturas y jarrones. Un verdadero museo al aire libre y el mejor lugar para perderse.

Unas hermosas balaustradas decoradas con esculturas separan los jardines superiores del parque a través del Pórtico de los Caballeros. Éste se sitúa frente a la Gran Cascada, presidida por esculturas de plomo y mármol y revestida por piedras de Cascais. En el parque destaca el Canal de los Azulejos , un gran canal revestido en azulejos blancos y azules y decorado con hermosas escenas, al igual que el exterior del canal, todos inspirado en diferentes grabados de temáticas diversas.

Vista Aerea Palacio de Queluz

Y estos no son más que un puñado de los muchos rincones que van sorprendiendo durante el paseo por los jardines o el Palacio de Queluz, que a cambio de tanta belleza solo pide al visitante el tiempo suficiente como para poder mostrárselo todo.

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