Que ver en Viena

En Viena tras los pasos del Imperio

Decir que Viena es una de las capitales más hermosas de Europa no supone una sorpresa para nadie. La ciudad que fue alma y corazón del gran Imperio Austro-Húngaro es hoy Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y una visita imprescindible para conocer la faceta más monumental y grandiosa de la vieja Europa.

Su gran historia y la belleza de muchos de sus edificios, así como su elegancia y distinción pueden hacer pensar al turista que se trata de una ciudad hermosa, pero fría. Nada más lejos de la realidad. La Viena del siglo XXI sabe perfectamente cómo hacer valer su gran patrimonio pero no se olvida de la vida, los cafés, los parques y las plazas. Se trata de una ciudad pensada para pasearla y que, año tras año, es seleccionada entre las ciudades con mayor calidad de vida del mundo.

Pasear por Viena

Comenzar la visita por la Ringstrasse es una buena manera de empezar a conocer Viena. Se trata de una calle circular de algo más de cinco kilómetros de longitud que rodea todo el centro de la ciudad.  Recorriéndola se van encontrando algunos de los lugares más importantes y turísticos de Viena. Uno de los más representativos e impresionantes es el Ayuntamiento de Viena (Rathaus), cuya primera visión-aún habiéndolo visto en fotos o videos- no deja de ser sorprendente.  Seguimos la “avenida del anillo” para dar con uno de los grandes templos mundiales de la música, la Opera de Viena. Una visita a este lugar brindará al visitante el lujo de subirse al escenario donde los más grandes de la música han mostrado sus dotes. El Museo de Bellas Artes, el de Historia Natural, el Parlamento o la Universidad son solo algunos de los premios para quien se decide a dar este largo y hermoso paseo.

Cuando ya se tiene una idea de la monumentalidad de esta ciudad, llega el momento de quedarse con la boca abierta visitando sus palacios. El Palacio Hofburg es el más antiguo de la ciudad y está compuesto por un buen puñado de edificios que representan diferentes estilos arquitectónicos. Fue durante mas de 600 años la residencia de invierno de los Hamsburgo. Al visitar sus lujosas salas y tesoros se tiene la impresión de escuchar el los pasos del mismísimo Francisco José.

El Palacio Schonbrunn conocido como el Versalles vienés fue la residencia de verano de la monarquía. Cada uno de sus edificios y en especial sus jardines, guardan toda la grandeza de los tiempos pasados. El Palacio Belvedere es el último en la lista de grandes palacios y cuenta con un especial encanto. Se trata de varios edificios de estilo barroco adornados con hermosos jardines donde es un verdadero placer perderse.

Tras la Viena palaciega aún nos queda la vieja Viena cargada de fe y sus hermosas iglesias. La Catedral de San Esteban con su afilada aguja apuntando al cielo y su tejado de azulejos es, además de una visita necesaria, uno de los lugares de culto más hermosos del país. La Iglesia de San Carlos Borromeo es una obra maestra que contrasta con fuerza con a anterior. Dos estéticas diferentes para dos lugares de culto y recogimiento.

Como es Viena

Después de la Viena más clásica al visitante le queda el reto de descubrir la otra faceta de la ciudad y disfrutar de sus parques. Recorrer las orillas de Danubio, perderse en el Prater, el parque más antiguo de la ciudad para visitar su parque de atracciones o en el Stadpark, donde fotografiarse con la estatua dorada de Johann Strauss. Todo eso, para tomarse después un delicioso pedazo de tarta Sacher, y reponer energías para perderse sin rumbo en una de las ciudades más bellas del mundo.

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