Hace días que Karlovy Vary me anda rondando. De pronto me vienen a la mente las imágenes y los recuerdos de aquellas horas. Lo cierto es que todo es culpa de -o es gracias a- Elvira, una vieja amiga. El otro día quedamos para tomar un café y como en unos días se marchaba con su pareja a la República Checa, me estuvo interrogando a fondo sobre el tema.








